SE REABRE POLÉMICA POR FOTOMULTAS: Gilberto Toro defiende las fotomultas, pero millones de comparendos están bajo sospecha: ¿realmente están salvando vidas?
- 37 organismos de tránsito fueron investigados por presuntas irregularidades y más de 7,5 millones de fotocomparendos quedaron bajo revisión.
- Gilberto Toro reconoce que hubo abusos, pero sostiene que las cámaras siguen siendo necesarias para la seguridad vial.
Gilberto Toro reconoce que hubo abuso en el uso de dispositivos de fotodetección. Al mismo tiempo, defiende las cámaras porque considera que son necesarias para controlar las infracciones y proteger la vida en las vías.
El problema es que hoy existen razones concretas para exigir una prueba más exigente: que las fotomultas realmente estén cumpliendo su finalidad de seguridad vial.
En mayo de 2026, la Superintendencia de Transporte abrió investigaciones contra 37 organismos de tránsito por presuntas irregularidades relacionadas con sistemas automáticos de detección. Más de 7,5 millones de fotocomparendos quedaron bajo revisión y el Gobierno informó que más de 5,8 millones deberían ser revocados de oficio.
Los organismos con mayores volúmenes de comparendos involucrados fueron Cali, con alrededor de 2,7 millones; Medellín, con más de 717.000; Bogotá, con cerca de 294.000; y Barranquilla, con más de 131.000.
Los cuestionamientos tampoco se limitan a la cantidad de multas. La Superintendencia encontró casos en los que sistemas comenzaron a operar sin el concepto de desempeño de la tecnología exigido; otros utilizaron conceptos expedidos a terceros y otros obtuvieron los conceptos después de haber comenzado su operación.
Estos hallazgos obligan a separar dos discusiones que con frecuencia aparecen mezcladas.
Una cosa es determinar si una cámara cumple los requisitos legales y técnicos para operar. Otra es determinar si esa cámara realmente consigue reducir accidentes, lesiones y muertes.
La cantidad de comparendos demuestra que una cámara detecta infracciones. No demuestra por sí sola que una vía sea más segura.
También existen autoridades que defienden resultados positivos de la fotodetección. Bogotá, por ejemplo, ha presentado datos según los cuales los tramos con cámaras tuvieron una reducción promedio del 30 % en las personas fallecidas entre 2022 y 2024 frente a tramos comparables sin dispositivos.
Eso significa que la discusión no puede resolverse afirmando que todas las cámaras funcionan ni que todas son un mecanismo de recaudo.
La discusión debe mirar los resultados.
Si una cámara está instalada para prevenir siniestros, el Estado debería poder mostrar qué ocurrió con la velocidad, los accidentes, las lesiones y las muertes antes y después de instalarla.
Gilberto Toro dice que las cámaras son necesarias. El Gobierno dice que quiere acabar con los abusos.
Ahora corresponde demostrar ambas cosas: cuáles cámaras funcionan, cuáles incumplen la ley y cuáles realmente están salvando vidas.



